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Los mensajes de los sentidos viajan tan rápidamente por el cerebro que máquinas de imágenes tales como los PET y fMRI no pueden seguirles el ritmo.
Para rastrear estos mensajes en tiempo real, actualmente, los científicos usan métodos más rápidos; técnicas eléctricas de grabación tales como la MEG (magnetoencefalografía) o la EEG (electroencefalografía).
Estas técnicas dependen de grandes series de sensores, o electrodos, que se colocan inofensivamente en el cuero cabelludo, para registrar las descargas de las células del cerebro casi instantáneamente. Luego, estos datos pueden ser combinados con la información anatómica obtenida por los análisis estructurales de MRI.
Uno de los primeros experimentos, en el que se utilizó en forma conjunta MRI estructural con MEG, produjo un mapa de tres dimensiones de las áreas del cerebro, que son activadas al tocar los cinco dedos de una mano (arriba).
Un equipo de investigación de Universidad de Nueva York, dirigido por Rodolfo Llinas, encontró que este mapa estaba distorsionado en el cerebro de un paciente que tenía dos dedos pegados desde el nacimiento. Sin embargo, unas pocas semanas después de que los dedos del hombre fueron separados por la cirugía, las partes del cerebro se reorganizaron y el mapa llegó a ser casi normal.
La nueva generación de tecnología de análisis de imágenes usará la MRI funcional (fMRI), en distintas combinaciones con MEG y EEG, predice John Belliveau, director de neuroimágenes cognitivas, en el Hospital General de Massachusetts, en Cambridge.
La MRI funcional muestra la actividad en las profundidades del cerebro, con una alta resolución espacial. Sin embargo, es relativamente lenta, ya que se basa en la respuesta del flujo sanguíneo, que toma cerca de 450 milisegundos.
"Si se realiza un experimento de estimulación visual, entre cuatro y cinco áreas diferentes pueden activarse en ese momento", dice Belliveau. "Sabemos dónde se encuentra esas áreas, pero no sabemos cuál se activa primero".
En contraste, la resolución espacial del EEG es relativamente pobre, pero gracias a su velocidad, puede revelar la secuencia de los eventos. Su grupo ya ha hecho algunas grabaciones de EEG dentro del imán de una máquina de fMRI, para obtener mediciones simultaneas.
Juntas, dichas técnicas les ofrecerán a los científicos la posibilidad de vislumbrar cómo se procesa la información de los sentidos, en las distintas partes del cerebro.
Entonces, a partir de los estudios mostrados aquí, los híbridos nuevos podrían comenzar a abordar a las redes neuronales. Ellos podrían ayudar a los investigadores a estudiar cómo intercambian información varias partes del cerebro y-lo más interesante-cómo la información sensorial lleva al pensamiento.
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  Cada una de las áreas identificadas por colores, en esta imagen del cerebro que es producto de la combinación entre MRI y MEG, responde al toque de un dedo diferente de la mano derecha.
  En esta versión de alta tecnología del EEG, las posiciones de 124 electrodos de grabación (sujetados a un casco blando), son trazadas cuidadosamente sobre un modelo de MRI de la cabeza.
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