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Cómo vemos las cosas que se mueven:
Un sitio muy importante en la vía del movimiento del cerebro
   
 

Actualmente, los investigadores han podido trazar la vía de conexiones neuronales que constituyen la vía del movimiento y probar las respuestas de las células en diferentes etapas a lo largo de esta vía.

Empezando en la retina, las grandes células ganglionares, llamadas neuronas magnocelulares, o células M, son puestas en marcha cuando parte de la imagen de una mano en movimiento pasa a través de su campo receptivo, la pequeña área del campo visual a la cual cada célula es sensitiva. Los impulsos de las células M viajan a lo largo del nervio óptico hasta una estación de retransmisión en el tálamo, cerca de la mitad del cerebro, llamada núcleo geniculado lateral.

Luego, ellas envían señales rápidamente hacia la lámina media de neuronas en la corteza visual primaria. Ahí, al agrupar la entrada de señales provenientes de muchas células M, ciertas neuronas ganan una nueva propiedad: se hacen sensitivas a la dirección en la cual se está moviendo la mano a través de su ventana de visión.

Tales células sensibles a la dirección fueron descubiertas por primera vez en la corteza visual de los mamíferos por David Hubel y Torsten Wiesel, quienes proyectaron el movimiento de barras de luz a través de los campos receptivos de las células presentes en la corteza visual primaria de gatos y monos anestesiados. Electrodos colocados muy cerca de esas células, registraron sus respuestas a diferentes líneas en movimiento, y el patrón de actividad pudo oírse como un crepitante "pop-pop-pop" cuando las señales fueron amplificadas y escuchadas por un parlante.

La piedra fundamental de la vía del movimiento fue descubierta por Semir Zeki del Colegio Universitario, en Londres, en un área de la corteza que está ubicada apenas más allá de las áreas visuales primarias y secundarias (V1 y V2), más lejos de la parte posterior del cerebro, un vasto e inexplorado desierto vagamente conocido como la "corteza de asociación sensorial".

"Se pensaba que en algún lugar en este revoltijo de asociaciones de la corteza visual, las formas eran reconocidas y asociadas con información proveniente de otros sentidos", dice John Allman del Instituto Tecnológico de California. Pero estudios en el mono lechuza, realizados por Allman y Jon Kaas (quien está ahora en Vanderbilt) y en los monos rhesus, realizados por Semir Zeki, revelaron que el área no era un revoltijo en absoluto.

En cambio, una buena parte de ella estaba formada por mapas visuales separados, cada uno de los cuales contiene una representación distinta del campo visual. En 1971, Zeki mostró que uno de esos mapas visuales estaba notablemente especializado. Sin embargo, sus células no respondían al color o a las formas, más del 90 por ciento de ellas respondieron al movimiento en una dirección en particular. Los científicos americanos normalmente llaman a ese mapa MT (por área temporal media), pero Zeki la llamó V5. También la llamó en forma abreviada "el área del movimiento".

"Este sorprendente descubrimiento de este pequeño e importante sitio, esta pequeña región, en la cual casi todas las células son sensibles a la dirección del movimiento", dice Anthony Movshon de la Universidad de Nueva York, fue el empuje para que muchos investigadores de la visión cambiaran su atención al movimiento. En ninguna otra parte en la corteza visual había un área que pareciera estar tan especializada en una función.

Las células de esta área del movimiento, MT, están directamente conectadas a la capa de células sensibles a la dirección en el área visual primaria, V1. Y las dos áreas tienen una arquitectura notablemente similar. Hubel y Wiesel habían descubierto que V1 está organizada en una serie de columnas. Las células en una columna pueden descargar sólo cuando se les muestran líneas orientadas, por ejemplo, como las manecillas de un reloj señalando a la una en punto, mientras que las células en la columna siguiente descargan más fácilmente ante líneas orientadas a las dos en punto y así continuando a lo largo de toda la vuelta del reloj.

Sorprendentemente, el MT tiene la misma clase de orientación que el sistema V1, pero además las células en sus columnas responden preferentemente a la dirección del movimiento.

"Cuando uno ve que un área, como V1 o MT, tiene esta estructura columnaria tan altamente organizada", dice Wiesel, "uno tiene la sensación de que está descubriendo algo fundamental acerca de la forma en la que las células presentes en el área visual trabajan".


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