
21 de mayo de 2004
Sorprende comparación genética de perros de pura raza
La primera comparación genética detallada de perros
domésticos de pura raza propone cambiar los libros de texto con
nueva información sobre la clasificación de razas y con
pistas que podrían mejorar la salud canina al mejorar la
comprensión de los más de 350 trastornos hereditarios que
afectan a los perros, entre los que se encuentran el cáncer, las
enfermedades cardíacas, la epilepsia, la ceguera y la
sordera.
Al analizar y comparar de forma cuidadosa la información
genética de perros que representaban 85 razas, los
investigadores se sorprendieron al descubrir relaciones que
anteriormente eran desconocidas entre las razas existentes y al
descubrir nuevos detalles que sugieren que razas completamente
insospechadas se encuentran entre los descendientes más antiguos
de los antepasados tipo lobo de los perros.
Los investigadores, conducidos por Elaine A. Ostrander y el
investigador del Instituto Médico Howard Hughes, Leonid
Kruglyak, publicaron sus resultados en un artículo publicado en
el número del 21 de mayo de 2004, de la revista Science.
Kruglyak y Ostrander se encuentran el Centro de Investigación de
Cáncer Fred Hutchinson. Otros coautores son de la Universidad de
Washington y de la Universidad de Missouri.
“En toda investigación sobre perros, el interrogante
que surge una y otra vez es la forma en la que las razas modernas se
relacionan genéticamente entre sí”, dijo Ostrander,
cuya investigación se ha centrado en la utilización del
poder de la genética para comprender las enfermedades caninas.
“La respuesta a este interrogante es importante para la
identificación de genes de enfermedades, porque si conocemos un
subconjunto de razas que comparten un mismo linaje, entonces sabremos
cómo agruparlas cuando se trabaja en una enfermedad en
particular. Por ejemplo, si se estudia el linfoma y se sabe que un
subconjunto de razas asiáticas comparten un mismo linaje, se
podría agrupar datos de esas razas, en lugar de considerarlos
por separado, para tener más poder estadístico”,
dijo.
Para sus análisis, los investigadores obtuvieron la ayuda del
American Kennel Club (AKC) y de criadores de perros a lo largo del
país para adquirir muestras de ADN mediante el raspado del
interior del carrillo de perros de pura raza. Las muestras fueron
tomadas en exhibiciones de perros y directamente recibidas de
dueños.
“A pesar de que sólo analizamos ochenta y cinco razas
de las cientos de razas conocidas, esas ochenta y cinco incluían
a la gran mayoría de las razas populares”, dijo Ostrander.
“Sólo las 20 razas principales, que incluyen al Labrador
Retriever, al Pastor Alemán y al Dachshund, representan cerca
del setenta por ciento de todas las razas registradas en el
AKC”.
Para comparar las razas, los investigadores analizaron las muestras
de ADN de los raspados del interior del carrillo para buscar
diferencias sutiles entre marcadores genéticos, llamados loci
microsatelitales, entre los perros. El análisis cubrió
414 perros que pertenecían a las 85 razas estudiadas.
Kruglyak y sus colegas realizaron análisis
estadísticos detallados de los datos para detectar los patrones
que revelarían las diferencias genéticas entre las razas.
Los investigadores también intentaron determinar si las
diferencias genéticas que encontraron podrían producir
algún tipo de clasificación genética general de
las razas de perros.
“El primer descubrimiento importante fue que las distintas
razas son bastante distintas desde el punto de vista
genético”, dijo Kruglyak. “Los perros de una raza
particular son mucho más similares entre sí que a los
perros de distintas razas. Estas diferencias son tan distintas que
podríamos simplemente poner el patrón genético de
un perro en la base de datos y la computadora lo podría
relacionar con una raza”.
“El descubrimiento fue un poco sorprendente porque la
mayoría de las razas son bastante recientes y fueron aisladas
genéticamente de modo formal recién en el siglo
diecinueve, con el advenimiento de los clubes de razas y de los
estándares de razas”, dijo Kruglyak. “Es una
diferencia mucho más llamativa de la que se observa entre las
poblaciones humanas que evolucionaron en distintos continentes”,
dijo.
Las comparaciones genéticas también les permitieron a
los investigadores agrupar muchas razas según linajes
compartidos. Los investigadores encontraron cuatro de tales grupos,
entre los cuales la separación de razas más antigua
probablemente se llevó a cabo en el siglo 19, cuando las razas
se establecieron formalmente.
Los investigadores dijeron que se sorprendieron de que el grupo que
contenía las razas más antiguas de orígenes
asiático y africano incluyeran tal diversidad de razas -tales
como el Basenji, el Saluki, el Afgano, el Lhasa Apso, el
Pequinés, el Sharpei, el Shih Tzu, el Akita, el Malamute de
Alaska, el Husky Siberiano y el Samoyedo-. Todas estas razas resultaron
ser las más relacionadas con los antepasados lobos de los
perros, dijeron los investigadores.
Fue notable que no se encontraran en este antiguo grupo varias razas
que por mucho tiempo habían sido consideradas por los criadores
como las más antiguas, entre las que se encuentran el
Faraón Hound y el Podenco Ibicenco -que se encuentran
representadas en las paredes de las tumbas egipcias-. Los
investigadores dijeron que su análisis indica que los
representantes modernos de estas razas fueron recreados en
épocas más recientes mediante combinaciones de otras
razas. Los investigadores también encontraron evidencias
genéticas de un origen reciente para el Cazador de Alces
Noruego, que se creía tenía un antiguo origen
escandinavo.
Otro grupo de razas que se agruparon genéticamente
incluyó a los perros de tipo mastín, tales como el Bull
Mastiff, el Bulldog y el Rottweiler. Un tercer grupo incluyó a
los perros de pastoreo y un cuarto incluyó a los terriers y a
los perros de rastreo.
Futuros estudios incluirán análisis más
detallados para centrarse en las diferencias que existen en cada raza y
entre razas relacionadas. Tales descubrimientos podrían proveer
de pistas aún más profundas sobre los orígenes de
las enfermedades hereditarias a las cuales esas razas son susceptibles,
dijeron los investigadores.
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