
12 de julio de 2004
Nuevo informe resume los pasos necesarios para aminorar la amenaza de la viruela
La mejor forma de evitar la mortal diseminación de la viruela
luego de la posible liberación del virus por parte de
terroristas podría lograrse mediante el establecimiento de un
gran trabajo de investigación realizado mediante colaboraciones
para desarrollar nuevas drogas antivirales. Tales trabajos
involucrarían a industrias farmacéuticas y
biotecnológicas, universidades y agencias estatales,
según indica un nuevo informe de la Academia Nacional.
El informe describe las recomendaciones de un distinguido panel de
investigadores que participaron en un taller de dos días de
duración en la Academia Nacional para promover la
aplicación de la información, tecnología y
experiencia biológicas más recientes al estudio de la
viruela. El investigador del Instituto Médico Howard Hughes, Stephen
C. Harrison, de la Facultad de Medicina de Harvard es el primer
autor del artículo, el cual fue publicado en Internet el 12 de
julio de 2004, en la edición avanzada de Proceedings of the
National Academy of Sciences.

“Sin un programa de investigación sobre los poxvirus serio y de alta calidad en los CDC, no sería posible proporcionar los recursos adecuados en términos de infraestructura para cualquier trabajo de investigación que sea necesario para el desarrollo de drogas antivirales contra la viruela”.
Stephen C. Harrison
Según Harrison, dos factores cobraron mucha importancia a
medida que los científicos consideraron los peligros de la
viruela. Primero, no existe esencialmente información sobre si
existen reservas del virus variola, que causa la viruela, fuera de los
dos depósitos que se conocen en los Estados Unidos y en Rusia.
En segundo lugar, el impacto que la liberación intencional del
virus “probablemente provocaría una crisis de salud
global”. El informe indica que “la mortalidad de la
enfermedad (de hasta un 40 por ciento) y la facilidad con la que se
transmite colocan al virus variola a la cabeza de la lista [de los
Centros para el Control y Prevención de Enfermedades] de agentes
de alta amenaza [categoría A]”.
Dada la necesidad apremiante de nuevas drogas para prevenir la
diseminación de la viruela si fuera utilizada como agente de
bioterrorismo, Harrison dijo que la primera recomendación del
grupo fue la contratación inmediata de compañías
biotecnológicas y farmacéuticas en el proyecto. Debido al
costo estimado de entre 1,5 y 2,5 mil millones de dólares para
el desarrollo de dos o tres drogas antivirales, es probable que el
gobierno tenga que considerar nuevas formas de operar con estas
compañías. Según Harrison, una idea que se
discutió fue si el gobierno podría proporcionar
financiamiento contractual para el desarrollo de drogas antivirales y
para garantizarles un mercado.
“El Departamento de Defensa tiene mucha experiencia en mandar
a realizar tales productos y actuar como único mercado para
ellos”, dijo Harrison. “Pero las agencias de salud
federales no tienen tal experiencia, de modo que reconocemos que tales
arreglos requerirían de cambios significativos en la forma en la
que interactúan con la industria”.
El informe enfatizó que existe una carencia básica de
conocimiento sobre la maquinaria del virus de la viruela y el motivo
por el que es patógeno en seres humanos. Sin embargo, esa misma
maquinaria promete una multiplicidad de blancos de ataque para drogas
antivirales, escribieron los autores.
“En general, todos coincidimos en que el proceso intrincado y
altamente especializado de la replicación del virus de la
viruela proporciona una multitud de oportunidades científicas
para el desarrollo de nuevas drogas que deberían poder detener
la infección viral sin dañar los tejidos humanos
normales”, escribió el Presidente de la Academia Nacional
de Ciencias, Bruce Alberts, y el Presidente del Instituto de Medicina,
Harvey Fineberg, en un artículo editorial, también
publicado en la edición avanzada de PNAS. Alberts y
Fineberg son coautores del informe, al igual que los investigadores del
HHMI, Michael
O'Donnell en la Universidad de Rockefeller y Peter
Walter en la Universidad de California, en San Francisco.
Según el informe, las drogas antivirales contra la viruela
son necesarias porque las vacunas producen considerables efectos
secundarios. Además, el desarrollo de drogas antivirales contra
la viruela podría disuadir a estados o terroristas belicosos de
liberar el virus dado que su impacto disminuiría.
“Estamos seguros de que tales drogas antivirales son
factibles, porque ha habido una clara prueba del precepto con drogas
contra el VIH y el herpes”, dijo Harrison. “Demuestran que
tipos relativamente convencionales de drogas que atacan a enzimas
virales claves pueden ser una terapéutica antiviral
importante”.
Según Harrison, durante el taller surgieron tres temas
científicos importantes. “El primero fue la clara
existencia de numerosas enzimas virales que ya han sido bien
caracterizadas y que -por analogía con el éxito obtenido
con otros virus tales como el VIH y el herpes simple- serían
posibles blancos de ataque para el desarrollo de drogas utilizando
tecnologías convencionales y de avanzada”.
“El segundo tema científico fue que existen muchas
interacciones entre células y virus que son bastante llamativas
e inusuales y que están asociadas con la infección
causada por poxvirus. Los poxvirus son virus de ADN, aunque no se
replican en el núcleo donde se encuentran todas nuestras enzimas
de replicación de ADN sino en el citoplasma. Los poxvirus traen
consigo toda su propia maquinaria de replicación. De modo que
estos virus desencadenan procesos celulares biológicos realmente
interesantes.
“Y la tercer área atañe al motivo por el cual
los seres humanos mueren de viruela. Nuestra experiencia con el VIH nos
ha enseñado que el motivo por el que uno se enferma gravemente
de una enfermedad viral puede estar tan relacionado con la respuesta
individual como con el efecto de la infección viral sobre las
células infectadas. Desafortunadamente, en el caso de la
viruela, dado que el virus fue erradicado antes de que la
inmunología moderna y la fisiología humana moderna
supieran cómo responder estos interrogantes, no conocemos la
forma en la que mata el virus”.
“Tampoco sabemos cómo tratar la infección de la
viruela sin la utilización de drogas antivirales”, dijo
Harrison. “Por lo tanto creemos que la investigación que
utiliza modelos animales es esencial para educarnos sobre el
tratamiento de infecciones por poxvirus”.
Una de las metas a largo plazo de un programa de desarrollo de
drogas antivirales debería ser el atraer a investigadores
académicos al estudio de poxvirus. “El estudio de poxvirus
es un área relativamente modesta en la actualidad”, dijo
Harrison. “No es un área que haya atraído
recientemente a muchos investigadores jóvenes enérgicos,
y por motivos que son obvios. Pero, de hecho, reconocemos que los
poxvirus se podrían utilizar como herramientas interesantes para
contestar interrogantes, no sólo sobre los virus en sí,
sino sobre interrogantes fundamentales acerca de la forma en la que
funcionan las células”.
“Pensamos que hay suficiente riqueza intelectual en el
área -a nivel de biología celular y a nivel de
interacciones virus-huésped- como para que haya un buen motivo
para ofrecer apoyo e incentivo para lograr atraer al área a los
mejores científicos jóvenes”, dijo Harrison.
El informe también enfatizó la necesidad de que
laboratorios gubernamentales financien bancos de datos y bibliotecas de
compuestos a partir de los cuales se puedan identificar drogas
candidatas. “Sentimos que era particularmente importante
enfatizar que los Centros para el Control y Prevención de
Enfermedades debían asegurar que su programa de poxvirus no se
arruine en el intento”, dijo Harrison. Los CDC son uno de los
sitios donde se mantiene una reserva de virus de la viruela. “Sin
un programa de investigación sobre los poxvirus serio y de alta
calidad en los CDC, no sería posible proporcionar los recursos
adecuados en términos de infraestructura para cualquier trabajo
de investigación que sea necesario para el desarrollo de drogas
antivirales contra la viruela”, dijo.
|