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31 de enero de 2008
Daniel Gilmer
Convertirse en médico parecía ser el camino obvio para Daniel Gilmer cuando comenzó sus estudios en la Universidad Howard en Washington, D.C., en 2004. “Sabía que disfrutaba de la biología, y también del servicio a la comunidad”, dijo. “Pensé en combinar mis dos intereses—eso sería medicina”.
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Daniel Gilmer
Howard University
Washington, DC
Foto: Tom Kochel
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Pero las experiencias de investigación positivas como estudiante de grado lo convencieron a cambiar esa meta. Dijo que se dio cuenta que el investigar las interacciones moleculares fundamentales del interior de las células vivas podría ayudar a las personas incluso aún más que el tratamiento clínico. “Un médico puede ayudar sólo a una persona a la vez”, dijo Gilmer, “pero un investigador puede ayudar a 10.000 personas con un solo descubrimiento”. Y entonces a pesar de que ya había tomado el Examen de Admisión a la Facultad de Medicina y escrito un ensayo de aplicación para los programas de medicina y doctorado en ciencias, Gilmer dejó de lado la idea de la facultad de medicina y la cambió por un doctorado en bioquímica.
Para Gilmer, que creció en los suburbios de Orlando, en Florida, el servicio a la comunidad siempre ha sido una parte de la vida. Durante la escuela secundaria se ofreció voluntariamente para Habitat for Humanity, trabajó en campañas de alimentos y ropas para su iglesia y en 2002 viajó a Kenia, a Zimbabwe y a Sudáfrica para trabajar como misionario.
Gilmer volvió a Sudáfrica en una misión de la iglesia en 2005, y dijo que sus viajes lo habían convencido de la “necesidad intensa” de más investigación para ayudar a tratar enfermedades peligrosas para la vida que son frecuentes en naciones subdesarrolladas. Tomó la determinación de obtener un título de médico y doctor en ciencias para prepararse para contribuir a ese esfuerzo.
Cuando era estudiante de tercer año, Gilmer comenzó a trabajar con Winston Anderson, profesor del HHMI en Howard, para investigar los efectos de nanopartículas de plata en las células cancerígenas humanas. Se sabe que la plata mata bacterias, y al trabajo de Gilmer en el laboratorio de bionanotecnología se centró en explorar posibles oportunidades para productos farmacéuticos. “Tiene la determinación para enfrentar problemas académicos difíciles”, dijo Anderson. “No podría ser un estudiante mejor, o una mejor persona”.
Después del primer año trabajando con Anderson, en el verano de 2007 Gilmer viajó al MIT en Cambridge, Massachusetts, para participar del Programa de Oportunidades Excepcionales en Investigación (EXROP, por sus siglas en inglés), que provee a estudiantes universitarios talentosos provenientes de orígenes desfavorecidos de experiencias de investigación durante el verano en laboratorios de investigadores del HHMI y de profesores del HHMI. En el MIT, pasó 10 semanas en el laboratorio de cristalografía de rayos X de la profesora del HHMI Catherine Drennan, determinando las estructuras de proteínas de unión a níquel en bacterias.
El verano de Gilmer en el laboratorio de avanzada de Drennan resultó ser formativo. Desechó centenares de cristales malformados antes de conseguir el correcto, y mediante los altibajos del proyecto quedó “cautivado por el proceso” de la ciencia tanto como con el producto de la misma. Fue hacia el final de ese verano cuando puso de lado las aplicaciones a los programas de medicina y doctorado que había estado preparando por meses y decidido centrarse únicamente en un doctorado.
Gilmer es actualmente presidente del Programa de Becarios de Investigación Médica de Howard Hughes en la Universidad Howard, que da apoyo a los estudiantes financiados por el premio de profesor del HHMI de Anderson la oportunidad de presentar sus investigaciones, de visitar otras instituciones de investigación y de atender a conferencias de investigadores notables. Gilmer, que actualmente está aplicando a programas de doctorado, dijo que el organizar y motivar a sus pares ha sido un buen entrenamiento para su meta de convertirse en un investigador principal. Una vez que lo consiga, enfocará su investigación en crear nuevas drogas específicas para mejorar las vidas de las personas de comunidades necesitadas. “Quisiera que mi investigación tuviera un impacto humano”, dijo.
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