
10 de enero de 2002
Investigadores determinan el riesgo de que ovejas contraigan la enfermedad de la vaca loca
Aunque existe una gran incertidumbre sobre si la
encefalopatía espongiforme bovina (EEB), también conocida
como enfermedad de la vaca loca, se puede transmitir del ganado bovino
a la oveja, unos investigadores han desarrollado un modelo
matemático para determinar el riesgo de salubridad de que los
seres humanos contraigan EEB de las ovejas. El modelo también
toma en cuenta los efectos que tendrían las medidas protectoras
en la transmisión de EEB del ganado bovino a la oveja.
El modelo recientemente desarrollado indica que si EEB infecta
ovejas en Gran Bretaña, el riesgo de salubridad actual para los
seres humanos, aunque bajo, es probablemente mayor que el de contraer
EEB de ganado bovino lo que muestra en gran parte que las
presentes medidas de control que protegen contra EEB bovina son
más rigurosas. Los investigadores dijeron, sin embargo,
que se podría reducir grandemente cualquier riesgo, mediante
regulaciones que limiten la edad en que se sacrifican las ovejas y
mediante otras restricciones en el uso de productos animales en la
alimentación.

“Se deben realizar mayores investigaciones sobre cómo se desarrolla la infectividad con el correr del tiempo y cómo la EEB o el scrapie pueden transmitirse de animal a animal. Sabemos que sucede, pero sabemos muy poco sobre los detalles de los mecanismos de transmisión”.
Neil M. Ferguson
El becario internacional de investigación del Instituto
Médico Howard Hughes Neil M. Ferguson y colegas en Imperial
College of Science, Technology and Medicine, en Londres, publicaron el
modelo y discutieron su interpretación de los resultados
iniciales en un artículo de Internet, en Nature del 10 de
enero de 2002.
Según Ferguson, las ovejas habían sido infectadas con
EEB en el laboratorio al alimentarlas con material de cerebro de ganado
bovino infectado. Sin embargo, un intento de detectar la enfermedad en
un ganado ovino, que se completó recientemente, falló
debido a contaminación. No obstante, dada la posibilidad de que
las ovejas puedan transmitir la enfermedad, la Agencia de Normas
Alimenticias del gobierno británico les encargó a
él y a sus colegas que desarrollen un modelo para dirigir la
investigación y la determinación de estrategias.
“Debiera enfatizar que no se nos pidió que
evaluáramos la probabilidad de que EEB se transmitiera al ganado
ovino —aunque teniendo en cuenta la base actual de conocimiento,
no hay razón para descartar esa posibilidad—”, dijo
Ferguson. “En cambio, nos encargaron que desarrolláramos
una estimación de riesgo de las consecuencias potenciales que
existirían si hubiera infectividad en el ganado
ovino”.
El modelo de los científicos apuntaba a explorar los tres
elementos más importantescuántas ovejas se
podrían haber infectado a través de la consumición
de tejido proveniente de ganado bovino infectado; la probabilidad de la
propagación de la enfermedad a través de rebaños
de ovejas; y cómo la edad de las ovejas infectadas podría
afectar el riesgo de que los seres humanos contraigan la versión
humana de EEB, llamada variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
(vECJ).
Ferguson dijo que para el modelo es clave el perfil de infecciosidad
de EEB en la oveja, que fue desarrollado en base a datos de otros
investigadores que estudiaron el scrapie, enfermedad similar a EEB que
afecta a las ovejas. El perfil de infecciosidad postula que el grado de
infectividad depende de la edad de las ovejas y del tejido
involucrado.
“Un punto crítico es que la infectividad en los
animales, comienza realmente a llegar a niveles significativos
alrededor de doce meses después de la infección”,
dijo Ferguson. “Por lo tanto, si los animales tienen menos de
doce meses cuando son sacrificados que es el caso para la
mayoría de las ovejas entonces presentan menos riesgo para
los seres humanos”.
Ferguson y sus colegas analizaron su modelo haciéndolo
funcionar con tres escenarios representativos, que variaban desde el
optimismo al peor de los casos. En el escenario más optimista,
la enfermedad no se extendería más allá de un
ganado de ovejas y en el peor de los casos, la enfermedad se
propagaría hasta convertirse en una epidemia independiente.
“Nuestro análisis indica que, a pesar de que los datos
actuales son muy limitados, podemos eliminar la posibilidad de una
epidemia muy extensa de EEB en ovejas”, dijo Ferguson.
“Creemos que esto significa que cualquier exposición
histórica de la población humana a la EEB infecciosa de
ovejas, tal vez sea unas cien veces menor que el grado de la epidemia
en la población del ganado bovino”.
Aunque el riesgo de infectarse de ovejas pueda ser bajo, Ferguson
dijo que sería más alto que el riesgo actual de
infección de ganado bovino, debido a las rigurosas medidas
tomadas para proteger a la población contra la infección
por el ganado bovino. Acentuó que dos medidas protectoras
podrían reducir enormemente incluso a ese bajo riesgo.
“Dado que las ovejas más jóvenes sólo se
habrían infectado recientemente, tendrían una
proporción de material infeccioso en sus tejidos mucho
más baja que animales más viejos”, dijo Ferguson.
“Por lo tanto, regulaciones que requieran el sacrificio de
animales jóvenes reducirían el riesgo de
infección”, dijo Ferguson.
“En segundo lugar, una prohibición total sobre el uso
de todos los órganos internos en productos de
alimentación reduciría el riesgo aún más,
lográndose una reducción total en ambos pasos de hasta un
90 por ciento”, dijo.
Ferguson advirtió, sin embargo, que se tendría que
realizar un análisis de costos y beneficios de estas medidas
protectoras antes de que fueran puestas en marcha. Acentuó que
para que el modelo sea útil en el futuro, los investigadores
tendrán que depender mucho de un examen preciso y a gran escala
del ganado ovino para determinar si realmente existe infección
de EEB.
“Además, se deben realizar mayores investigaciones
sobre cómo se desarrolla la infectividad con el correr del
tiempo y cómo la EEB o el scrapie pueden transmitirse de animal
a animal”, dijo. “Sabemos que sucede, pero sabemos muy poco
sobre los detalles de los mecanismos de transmisión”.
Con respecto a la estimación del riesgo de salubridad de que
los seres humanos contraigan vECJ del ganado bovino, Ferguson
acentuó que la incertidumbre sigue siendo bastante amplia. Las
muertes humanas durante los próximos 80 años, que sean
causadas por EEB de ganados bovinos, podrían variar de 50 a
50.000 muertes, concluyeron los científicos. El agregar las
potenciales muertes causadas por ovejas, considerando el peor de los
casos, aumentaría la mortalidad durante ese período a
150.000.
“Sin embargo, ese es el único caso en el que el incluir
a las ovejas tendría un efecto que no sería tan
insignificante”, dijo Ferguson. “Y ese escenario es poco
probable y muy pesimista, aunque no puede ser excluido”.
El modelo actual representa sólo una base para futuros
esfuerzos, dijo Ferguson. “Este modelo representa un primer paso
y el objetivo de esta labor fue, en gran parte, poner a punto el marco
metodológico”, dijo. “Esperamos refinar estas
medidas considerablemente y hacer más precisa la
estimación del riesgo a medida que agreguemos resultados de
más exámenes y nuevos resultados experimentales sobre la
enfermedad”.
|