
10 de junio de 2004
El Alzheimer dejaría intactas algunas formas de memoria
Regiones del cerebro frontal utilizadas durante la tarea de clasificación de palabras, mostradas en rojo, reducen su actividad con la práctica, como se indica en amarillo. Las regiones frontales del cerebro están involucradas en la cognición y planeamiento de alto nivel. El descubrimiento de que esas regiones cambian la actividad con el aprendizaje sugiere que ciertas funciones de la memoria que afectan las habilidades cognitivas complejas están preservadas en la enfermedad de Alzheimer.
Investigadores del Instituto Médico Howard Hughes (HHMI) han
realizado el sorprendente descubrimiento de que personas con la
enfermedad de Alzheimer conservan la capacidad de una forma de memoria
específica que se utiliza en el aprendizaje rutinario de
habilidades, incluso a medida que se extinguen los recuerdos de
personas y de acontecimientos.
El descubrimiento de los científicos sugiere nuevas
estrategias para mejorar el entrenamiento y los programas de
rehabilitación que podrían reforzar la función
cognitiva que está conservada en las personas que sufren de la
enfermedad de Alzheimer así como en los ancianos sanos.
“A partir de este y de otros estudios que hemos realizado,
concluimos que parece que varios sistemas cerebrales se encuentran
más intactos en el Alzheimer de lo que habíamos
anticipado”, dijo el investigador del Instituto Médico
Howard Hughes en la Universidad Washington, en St. Louis,
Randy L.
Buckner
. “Los resultados sugieren que si podemos ayudar a las
personas a utilizar estos sistemas cerebrales de forma óptima,
proporcionando formas correctas de señales o de instrucciones,
podríamos mejorar su función”.
En un artículo publicado en el número del 10 de junio
de 2004, de la revista
Neuron
, Buckner y Cindy Lustig, quien
también se encuentra en la Universidad Washington, compararon la
capacidad de la memoria implícita de adultos jóvenes,
adultos sanos de mayor edad y adultos en los primeros estadios de la
enfermedad de Alzheimer.
Se necesita de la memoria implícita cuando se intenta
recordar procedimientos como el de atar un zapato. Se utiliza la
memoria explícita para recordar asociaciones y acontecimientos
del pasado. Buckner dijo que aunque los investigadores han utilizado
estudios de comportamiento para distinguir la memoria implícita
de la memoria explícita, la neurobiología que mantiene a
la memoria implícita sigue siendo un misterio.
En términos anatómicos, el tipo de memoria
explícita que se deteriora severamente en la enfermedad de
Alzheimer depende de la condición del lóbulo temporal
medio, incluyendo el hipocampo, dijo Buckner. “La forma de
memoria que nos permite aprender una habilidad cognitiva no se entiende
tan bien, aunque se piensa que depende de áreas de la corteza
cerebral”, dijo Buckner.
Para su estudio, Lustig y Buckner reclutaron a 34 adultos
jóvenes, a 33 adultos sanos de mayor edad y a 24 adultos de
mayor edad que se encontraban en los primeros estadios de la enfermedad
de Alzheimer. Diseñaron su estudio para comparar las capacidades
de la memoria implícita de personas más jóvenes y
más ancianas con síntomas de Alzheimer y sin ellos.
Lustig y Buckner les presentaron a los sujetos una serie de palabras y
les pidieron que decidieran si las palabras representaran objetos vivos
o no. También esperaban que sus estudios proporcionaran una idea
más clara de las regiones del cerebro que se emplean en tales
tareas.
“Realizando esta tarea, encontramos que con práctica
los tres grupos mostraron una reducción significativa en el
tiempo requerido para tomar una decisión sobre una palabra, que
es la característica del aprendizaje implícito”,
dijo Buckner. A pesar de que los adultos más jóvenes eran
más rápidos en la ejecución de las tareas, los
tres grupos presentaron una sólida reducción en el tiempo
tras la práctica, dijo.
Luego, los investigadores les pidieron a los sujetos que repitieran
la tarea de clasificación mientras sus cerebros eran escaneados
utilizando imágenes por resonancia magnética funcional.
“Lo que fue sorprendente y novedoso de este estudio es que la
región del cerebro con la mayor actividad durante la tarea fue
la región de alto nivel de la corteza frontal”, dijo
Buckner. “No esperábamos esto porque la cognición
de alto nivel se encuentra afectada en la enfermedad de Alzheimer.
Estos resultados sugieren que a pesar del daño que existe en
estas áreas en el Alzheimer, ciertos procesos de la memoria que
parecen depender de ellas siguen estando fundamentalmente
intactos”.
Los investigadores encontraron que la reducción en el tiempo
requerido para realizar la tarea de clasificación se
correlacionaba con una reducción en la actividad de la corteza
frontal. Esta reducción es una propiedad característica
de una región del cerebro que está ajustando su actividad
para funcionar de forma más eficiente a medida que se acostumbra
a una tarea particular. “Este resultado sugiere que hay una
relación -aunque no lo prueba- entre la reducción de
actividad en la corteza frontal y este tipo de aprendizaje”, dijo
Buckner.
Aunque los resultados son preliminares, Buckner cree que los
estudios indican una metodología prometedora para el
entrenamiento y la rehabilitación. “Esperamos que al
mostrar la disponibilidad de estos sistemas, este conocimiento se
traduzca en programas de entrenamiento cognitivos para personas
ancianas sanas y aquellos con formas de demencia, posibilidad que
simplemente no habíamos anticipado cuando comenzamos este
trabajo”, dijo Buckner.
En este momento parece que los programas de entrenamiento
estructurados podrían ser la metodología más
eficaz. “Nuestro trabajo anterior había demostrado que si
se deja que los adultos de mayor edad desarrollen su propia
metodología para realizar una tarea de forma espontánea,
ésa es quizás la situación menos
beneficiosa”, dijo. “Mientras que, si se restringe la tarea
y se da objetivos muy específicos, se ayuda a los adultos de
mayor edad a reclutar esas áreas nerviosas restantes. En este
estudio, hemos mostrado que es posible alistar áreas cognitivas
de alto nivel que tienen una función en la memoria
preservada”.
Futuros trabajos de investigación, dijo Buckner,
incluirán estudios para la comprensión de los mecanismos
nerviosos que subyacen a la memoria implícita, para identificar
la forma en la que están afectados en los ancianos sanos y en
los que padecen de la enfermedad de Alzheimer.
Image: Randy L. Buckner, HHMI en la Universidad Washington en St. Louis
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