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Es fantástico hacer un microarreglador:
Día dos: Listo y en funcionamiento
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"No soy ingeniero. Soy genetista", comentó Donald Love, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, mientras desayunaba a la siguiente mañana. "Pensé que llevaría por lo menos una semana ensamblar el microarreglador. ¡Pero lo armamos el primer día!"
El segundo día fue incluso mejor, dado que los científicos comenzaron a instalar los portaobjetos de microscopio y a ensamblar los robots de impresión, cada uno con 16 puntas afiladas y verticales, que descargarían "puntos" de ADN "en lugares precisos en los portaobjetos. Después de tocar ligeramente cada portaobjeto, se remojan las 16 puntas en una solución de limpieza y se secan antes de recoger nuevas cargas de ADN que representan a otros genes. Entonces el robot maniobra las puntas de forma tal que quedan en una posición levemente distinta sobre los portaobjetos de vidrio y, actuando como puntas de lapiceras, las cabezas de impresión depositarían volúmenes extremadamente pequeños y precisos del nuevo ADN sobre puntos nuevos. "Esto se hace una y otra vez, con diferencias muy leves en la posición de las 16 puntas. Es así como se crea un arreglo de alta densidad", explicó uno de los participantes como si fuera todo un experto.
Todo estaba listo en una de las mesas del laboratorio. Un científico movió un interruptor, y las puntas comenzaron repentinamente a moverse al unísono de arriba a abajo, haciendo el sonido del motor de un tren de juguete. "¡Sucedió!", exclamó el grupo entusiasmado. "¡Es fantástico!", dijo DeRisi. "Una vez que se alcanza el punto de alineación e impresión, se llega a un estado constante. Simplemente sigue funcionando".
Maya Pines
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