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Unidad de la vida
El peligroso pero útil pez balón
   
 

Sydney Brenner, quien inició el análisis genético de C. elegans, mira con orgullo los descubrimientos que han hecho sus exestudiantes y otras personas —y todavía están haciendo— con el pequeño gusano. Está feliz porque se ha secuenciado todo su genoma. No obstante, él ha empezado a estudiar otro organismo: el pez balón o Fugu (Fugu rubripes), un pez bastante desgarbado y manchado que se hincha como una pelota cuando se siente amenazado.

Se considera al Fugu un gran manjar en Japón, donde se lo aprecia por su sabor picante y su perfume a peligro. A menos que se lo prepare correctamente (criado en ausencia de ciertas bacterias o totalmente limpio de toxinas bacterianas), el Fugu puede paralizar y matar rápidamente a los seres humanos. De hecho, centenares de personas han muerto por envenenamiento con Fugu. Pero Brenner valora al Fugu por una razón completamente distinta: su ADN es excepcionalmente compacto y rico en genes.

"Lo llamo el 'genoma de descuento", dice Brenner, quien realiza gran parte de su investigación en el Instituto de Ciencias Moleculares en Berkeley, en California. "El genoma de Fugu tiene solamente 400 megabases, cerca de un octavo del tamaño del genoma humano, y no obstante tiene aproximadamente el mismo número de genes que el ser humano, como hemos probado".

Esta densidad genética hace que sea mucho más fácil trabajar con el ADN de Fugu que con el ADN humano, explica Brenner. Es difícil identificar genes humanos en un mar de ADN genómico, incluso después de que se ha secuenciado completamente el ADN, puesto que los genes que codifican para proteínas usualmente consisten en varios pedazos separados por "intrones" (secuencias intervinientes) y representan generalmente menos del 5 por ciento del genoma humano total. El gran volumen del genoma consiste en partes de ADN que no se pueden interpretar, que incluyen muchas secuencias repetitivas entre los genes e intrones que interrumpen los genes y que luego eliminan para formar el ARN mensajero. Sin embargo, en el Fugu hay poco ADN repetitivo y los intrones son mucho más pequeños, pero así y todo las secuencias codificantes tienen el mismo tamaño. En consecuencia, los genes conforman hasta el 20 por ciento del ADN total de Fugu. "Esto significa que no hay que secuenciar todo ese desperdicio", dice Brenner. "Podemos encontrar genes en el genoma de los peces que no se pueden encontrar en el ser humano, pero una vez que se encuentra un gen en los peces, se lo puede buscar en el ser humano".

— Maya Pines


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Este pez balón, Fugu, puede hincharse como una pelota cuando se siente amenazado. Su valor para los investigadores, explica Brenner, es que "no tiene ningún desperdicio de ADN. En un octavo del tamaño del genoma humano, tiene todos los genes".

Foto: B. Venkatesh




 
         
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