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Utilizando knock-outs y otras técnicas genéticas inteligentes para ligar la genética del ratón a la salud humana, los investigadores han tenido éxito tras éxito. Elaine Fuchs, investigadora de la Universidad Rockefeller, ha creado una serie de ratones mutantes en los cuales se han suprimido o alterado los genes relacionados con la proteína queratina. Casi todos estos genes involucran proteínas que se expresan sólo en la piel y que desempeñan un papel importante en la citoarquitectura de las células de la piel. Cada vez más, estos ratones mutantes están ofreciendo pistas sobre el tratamiento de las distintas enfermedades de la piel de los seres humanos.
A veces, los investigadores que utilizan ratones para investigar trastornos que no están relacionados, encuentran que sus descubrimientos aislados se corresponden extremadamente bien -para el beneficio de todos-. Hace varios años, por ejemplo, Masashi Yanagisawa, investigador del HHMI en la Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, comenzó a utilizar los ratones para explorar algunos receptores de la superficie de las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos; estos receptores pueden afectar la presión arterial y la hipertensión. Pero cuando creó knock-outs de uno de los genes del receptor, obtuvo un ratón pigmentado de forma distintiva casi todo blanco, a excepción de una pequeña mancha marrón clara en la parte superior de su cabeza. Se dio cuenta de que se trataba de un mutante natural que tiene el nombre de piebald tipo de mutante que el grupo de Shirley Tilghman en Princeton utilizaba en su investigación.
En un primer momento, Yanagisawa no podía realizar su investigación sobre la biología endotelial con estos ratones, porque morían a las dos semanas de nacer (como resultado de un trastorno intestinal causado por el mismo defecto genético). Más adelante, cuando encontró una manera de rescatar a los ratones piebald en la infancia, descubrió que las mutantes adultas tenían hipertensión prominente, como él sospechaba. Pero mientras tanto, estaba entusiasmado con el descubrimiento de que el gen que había clonado era importante en la pigmentación y en un trastorno intestinal fatal de los seres humanos, la enfermedad de Hirschsprung, o megacolon congénito, que Tilghman se encontraba estudiando. Los ratones knock-out que él había creado tampoco podían desarrollar neuronas en el intestino característica importante de la enfermedad humana.
"Por supuesto, no teníamos ni idea de que estábamos interesados en el mismo gen", dice Tilghman, que ha desarrollado su propio método para mantener sanos a los ratones hasta la edad adulta y analizar cómo se desarrolla la enfermedad. "Es una gran historia dado que la interacción entre dos grupos puede ser muy sinérgica". También nos recuerda que las conversaciones entre el ratón y el hombre, genéticamente hablando, estarán llenas de sorpresas reveladoras.
Stephen S. Hall
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 Masashi Yanagisawa se sorprendió al descubrir que había producido un ratón piebald (centro). El ratón blanco que se encuentra a la izquierda tenía una mutación similar, pero natural. El ratón más oscuro (derecha) lleva una mutación más leve.
Foto: Robert E. Hammer y Masashi Yanagisawa


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