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Entonces, de Bono insertó la versión de los gusanos solitarios de este gen en una cepa social de gusanos y los gusanos sociales se volvieron repentinamente solitarios. "Eso nos dice este gen es suficiente para el comportamiento solitario", enfatiza Bargmann. Luego, el equipo descubrió que la proteína codificada por este gen era notablemente similar a una proteína que se encuentra en cerebros humanos, un receptor para una sustancia llamada neuropéptido Y.
Las compañías biotecnológicas están extremadamente interesadas en el neuropéptido Y porque es uno de los estimulantes de alimentación más potentes que se han encontrado en roedores. El neuropéptido Y también está involucrado en la obesidad, la ansiedad, la memoria, la presión arterial y la digestión. "Al estudiar esta proteína en gusanos, esperamos comprender cómo funciona en mamíferos la misma molécula", dice de Bono. Quisiera utilizar al gusano para predecir cómo los genes regulan la presión arterial o el comportamiento de alimentación en seres humanos.
Bargmann predice el alcance de esta investigación. El hecho de que ahora se haya ligado una característica de la sociabilidad a un gen es "alentador", dice. "De hecho, podríamos descubrir que se pueden detectar las influencias genéticas sobre el comportamiento". Ella cree que este trabajo es aún más importante, dado que puede iniciar el camino hacia un mayor conocimiento sobre los neuropéptidos, "clase de moléculas y vías que deberíamos observar más de cerca", dice; pero los últimos años han sido "épocas de vacas flacas para el mundo de la neurología" en términos de su popularidad y del número de personas que las estudian.
El sistema nervioso tiene dos tipos de transmisores, explica: los neurotransmisores clásicos, que envían señales inequívocas, muy rápidas y exactas entre las neuronas; y los neuropéptidos, que modulan a las neuronas durante un período de tiempo más largo y aumentan o disminuyen la probabilidad de que las neuronas respondan a ciertos estímulos. Los neuropéptidos pueden resultar ser muy importantes para ayudar a los investigadores a entender la complicada genética de los trastornos psiquiátricos humanos, dice Bargmann.
Maya Pines
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 Un fragmento de ADN en un único gen determina si un gusano se convierte en solitario o si prefiere comer acompañado. La proteína producida por este gen, npr-1, brilla de color verde dentro de neuronas de la cabeza transparente del gusano.
Imagen: Mario de Bono y Cornelia I. Bargmann, Cell, vol. 94, pág. 684, fig. 4, septiembre 1998 ©1998 por Cell Press


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