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La fructífera mosca de la fruta
Una joven mujer y millones de moscas
Moscas ebrias imitan el comportamiento humano
Eventualmente, se desmayan
Algunas moscas se hacen más resistentes al alcohol
Un rescate dramático

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Moscas ebrias imitan el comportamiento humano
Algunas moscas se hacen más resistentes al alcohol
   
 

Bueno, entonces el comportamiento de las moscas ebrias era virtualmente idéntico al de otros animales, sin mencionar a los seres humanos, pero ése era sólo el principio. Entonces, Heberlein se puso a buscar un buen aparato experimental que le permitiera cuantificar el comportamiento. "Fue entonces cuando nos encontramos con este dispositivo llamado el embriagómetro", dice. `Se había utilizado previamente en estudios de genética de poblaciones para criar moscas selectivamente con resistencia al alcohol".

Lamentablemente, los embriagómetros no son la clase de equipo que simplemente se puede comprar. Incluso los genetistas de poblaciones habían construido los suyos. Así que Heberlein y Carol Singh, su técnica de investigación y única colaboradora, tuvieron que hacer lo mismo. "El problema de comenzar algo así", dice, "es que el equipo no existe; uno mismo lo tiene que construir. Los primeros meses uno se lo pasa yendo a la cristalería, mirando catálogos, encontrando accesorios y medidores de flujo, intentando construir el embriagómetro. Todavía recuerdo el día que prendimos el aire del primero y pensamos que nos iba a explotar en la cara".

Sin embargo no explotó y eventualmente construyeron ocho dispositivos. Cada uno era una columna de vidrio, de cuatro pies de alto y de sólo tres pulgadas de diámetro. Dentro de la columna había una serie de plataformas en las cuales las moscas podían posarse; las columnas estaban unidas a la cañería que se necesitaba para difundir el vapor del alcohol a través de la columna.

"Pusimos las moscas en la parte superior de la columna, donde permanecerían en ausencia de alcohol", explica Heberlein. "En presencia de alcohol, a medida que comienzan a intoxicarse, comienzan a perder el control de la postura. Comienzan a caer de una plataforma a la siguiente, a la siguiente y gradualmente caen por la columna. Se ponen 100 moscas en la parte superior para cada experimento. En el fondo, se recoge una pila de moscas y eso lleva una cierta cantidad de tiempo". En total, dice Heberlein, ella ha usado algo de "millones de moscas, un montón de moscas".

Descubrió que a la mosca de la fruta promedio, conocida como el "tipo salvaje", le lleva unos 20 minutos quedar inconsciente en el fondo del embriagómetro. También probó grandes cantidades de moscas mutantes para ver su capacidad de controlar el alcohol y encontró que algunas de estas mutantes tenían un comportamiento que era notablemente diferente. Algunas se volvían más resistentes al alcohol —una mutante, por ejemplo, podía permanecer por casi 35 minutos en el embriagómetro antes de embriagarse por completo— mientras que otras parecían embriagarse inmediatamente—.

Heberlein llamó a este último grupo cheapdate. Resultó que la mutación estaba en un gen que ya había sido identificado por investigadores en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Se había demostrado que este gen, conocido como amnesiac, producía defectos en la memoria de moscas sobrias cuando se las mutaba. El gen produce un producto químico en el cerebro, un neuropéptido también llamado amnesiac, que parece activar un sistema mensajero en las células del cerebro de la mosca. "No sabemos exactamente la función del alcohol en esto", dice. "Todo lo que sabemos es que las moscas que son más sensibles a los efectos del alcohol tienen una interrupción en este sistema mensajero".

Actualmente, Heberlein se encuentra trabajando para clonar varios de los otros genes que ella ha descubierto que afectan la resistencia de la mosca al alcohol. Ella es una poco reacia a hablar de lo que ha descubierto, pero admite que tiene una mutación, llamada lightweight, que hace que las moscas sean aún más susceptibles al alcohol que cheapdate. Hasta ahora, no se ha encontrado ningún gen similar en los seres humanos y no se ha relacionado ningún gen humano de forma concluyente con un mayor riesgo de abuso de alcohol. Pero una vez que se hayan completado los proyectos del genoma humano y del genoma de Drosophila , dice Heberlein, será relativamente fácil encontrar versiones humanas de estos genes, si es que existen.

Una vez que se disponga de los genes, será posible desarrollar drogas que modulen su función y controlen la adicción al alcohol. "Si se supiera exactamente cuáles son los genes", agrega, "quizás también se podría identificar con anticipación a los jóvenes que corren riesgo de hacerse adictos al alcohol y se podrían emplear estrategias de intervención, tales como asesoramiento para evitar el problema".

A fines del año pasado, Heberlein se mudó del Centro Gallo al Departamento de Anatomía de la UCSF. Continúa con su trabajo sobre el alcohol en moscas, pero está ampliando la metodología para encontrar la base genética de la adicción a la nicotina y a la cocaína. A pesar de que Heberlein no se sorprende de que su loco proyecto en moscas haya resultado tener el valor de toda una vida de trabajo, se sorprende de un único hecho simple: "Todavía me sorprende que haya tantas semejanzas entre el comportamiento de estas pequeñas moscas y el comportamiento de los seres humanos cuando se exponen a estas drogas".

— Gary A. Taubes


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Las moscas "cheapdates" se embriagan más rápidamente

 

 

         
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