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El cáncer es el resultado de la división celular fuera de control. Los mil millones de células del cuerpo humano adulto se dividen cada día para sustituir a las células que se mueren. La mayoría de estas divisiones celulares funcionan perfectamente bien, gracias a un intrincado sistema de controles y balances. Pero, ocasionalmente, una célula desafiará las restricciones normales del crecimiento y comenzará a multiplicarse de forma incontrolable, dándole al cuerpo un empujón hacia el cáncer.
"Una sola mutación en el ADN de una célula no es suficiente para causar cáncer", indica Bert Vogelstein, investigador del HHMI en el Centro Oncológico de Johns Hopkins, en Baltimore, quien ha seguido el desarrollo del cáncer de colon. "El cáncer surge de la acumulación de varias mutaciones", dice. Algunas mutaciones genéticas se heredan y producen predisposiciones a tipos específicos de malignidad. Otras mutaciones son causadas por factores ambientales, tales como la radiación o los venenos. Estas alteraciones en el ADN de una célula pueden transformar a genes normales en peligrosos oncogenes que aceleran el crecimiento celular, o pueden inactivar a los genes "supresores tumorales" que normalmente detendrían el crecimiento indeseado. En cualquiera de los dos casos, una célula que ha experimentado las suficientes mutaciones puede comenzar a proliferar tan rápidamente que sus descendientes logran una ventaja selectiva sobre las células normales, que se dividen con menos frecuencia. Eventualmente, las células mutantes forman un tumor.
Maya Pines
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